La vida es tan irónica que a veces me asombra. Te da patadas, alegrias, tristezas y miles de momentos que, en ocasiones, están de más. Hoy, he de decir que rozo la felicidad. Alguien dijo una vez que la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida. Quien lo dijera era muy sabio. Pero como tantas cosas en la vida, es malo acostumbrarse a ser feliz. Porque llegará un momento en el que esa felicidad caiga, y cuanto más acostumbrado a ella estés, más grande será el dolor de su pérdida.
He aquí mi pesimismo.
Volviendo a lo irónica que es la vida.. admito que tal vez sea la mía. Mi vida llena de cambios de humor, de sentimientos varios y problemas que rodean un gran mar de recuerdos, recuerdos que acaban plasmados en fotografías o en entradas cutres de este blog. Esta vida tan irónica, en la que a veces te sientes increiblemente fuerte, capaz de afrontal cualquier problema, y en la cual existen otras circunstancias que te hacen sentirte en la más pura mierda. Esta vida que, por mucho que quieras, no puedes cambiar. Bueno.. tal vez, por muy irónica que sea, no la quiera cambiar.
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