''Id como una plaga contra el aburrimiento del mundo''


domingo, 4 de julio de 2010


De pequeña no me gustaba el verano. Si, puede que sea otra de las cosas raras que me caracterizan, pero en realidad era algo que detestaba. Dejar la ciudad, a los amigos, para meterme en una urbanización pija en la playa, y aburrirme como una ostra. Por aquellos entonces que hubiera colegio no era un problema, era la única manera de estar fuera de casa y de tus padres, y de encontrarse con tus amigos y alguna que otra vieja profesora que te obligaba a copiar veintemil veces ''No volveré a hablar con mi compañero''. Lo dicho, no me gustaba el verano. Y realmente, nunca lo he empezado con buen sabor de boca. Es una especie de cambio de aires, bastante radical, un cambio de amistades, de gente y de espacio. Y a mi los cambios... no me gustan.

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