''Id como una plaga contra el aburrimiento del mundo''


sábado, 7 de noviembre de 2009



Ha pasado tanto tiempo desde el último verano...
Ahora, camino despacio por esas calles por las que solíamos pasar, recorro cada paso por el suelo que solíamos pisar, observo cada silencio de cada portón que nos veía sonreír. Porque sonreíamos. Ahora no. Ahora llego a nuestra estúpida plaza, con su estúpida grúa y sus estúpidos bancos con nuestros estúpidos nombres a permanente con su estúpida permanencia y lloro. Lloro como una niña pequeña. Lloro por nostalgia. Lloro porque perdí esos momentos. Lloro porque a veces, necesito que alguien esté allí como lo estaba él, y no está. Lloro en silencio. Y mientras que me siento en uno de los tres bancos de la plaza, miro al vacío. Vacío. Ya no hay nada de felicidad allí. Sólo tristeza. Sólo yo, recordando aquellos días en los que me recostaba sobre ti y cerraba los ojos, aquellos días en los que sólo tu sabías hacerme feliz. Días llenos de cosquillas, y de felicidad. Ahora sólo hay tristeza, llanto, nostalgia, y una plaza. Una plaza con una grúa. Con tres bancos, y en uno nuestras iniciales, desgastadas por el paso de ese tiempo que se me escapa para recuperarte.

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